Obras – Lope de Vega

Por Revisar

Obras.

Selección de obras de teatro de Lope de Vega, comentadas, notadas y dirigidas Ángel Valbuena Prats, con ilustraciones del pintor catalán Ismael Balanyá.

Las obras seleccionadas son: «Porfiar hasta morir», «Peribáñez y el Comendador de Ocaña», «El mejor Alcalde, el Rey», «Fuente Ovejuna», «El caballero de Olmedo», «El castigo sin venganza», «La estrella de Sevilla» y «El villano en su rincón».

Al celebrar este año el cuarto centenario del nacimiento de Lope de Vega, cada edición de su teatro, cada representación de una comedia o un drama, o cada conferencia sobre el que fue llamado «Fénix de los ingenios» y «Monstruo de la naturaleza», debe tener el carácter de un cordial homenaje. La simpatía de la personalidad de Lope, así como la vivacidad de su obra, quedan patentes en cualquier exhumación hasta de las comedias más olvidadas. Lope es como un océano inagotable, en el que siempre queda algo por descubrir, una ciudad fabulosa, donde siempre quedan castillos o rincones por admirar. No fue sólo el creador de un teatro nacional tan grande como los primeros del mundo y más extenso que ninguno, sino un prodigioso caso psicológico, en el que la crisis del mundo moderno adquiere personalidad y relieve, como en un mito dramático siempre vivo. En él los motivos del amor, de la pasión arrebatada, del escritor y su medio, con el profundo conflicto entre la carne y el espíritu, son no sólo la típica representación del hombre inquieto y dinámico del Barroco, sino un ejemplar único de las esencias perennes de la naturaleza. En los prólogos de sus obras, aparece el crítico que se adelanta a su época y su tono, y en sus cartas, el carácter inquieto y rebelde que, desde el realismo español, abarca el cielo y la tierra.

Sobre el Autor.

Felix Lope de Vega y Carpio, Madrid (1562-1635), fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los más prolíficos autores de la literatura universal.

A los doce años había ya pasado los cursos de Humanidades, en los que había brillado; y a la vez, como de padres de buena alcurnia, tenia la más mundana educación y conocía a maravilla la danza, la música y la esgrima. Se vio huérfano por lo que se acogió a la hospitalidad de don Jerónimo Manrique, obispo de Ávila, y aun después trabajó en casa del duque de Alba, a quien sirvió de secretario durante algún tiempo.

Dos veces contrajo matrimonio, y dos veces enviudó, por lo cual, al ocurrir este último triste suceso, tomó hábitos religiosos y se inscribió en la Congregación de sacerdotes naturales de Madrid. Hasta aquel entonces su vida había sido algo accidentada, pues vivía de lo que le daban sus comedias y otros escritos; con el estado eclesiástico, otras rentas venían a sumarse a las que le producían sus obras, y pudo llevar una vida sosegada y tranquila, en la cual podía producir mejor. Entonces fue cuando comenzó a gozar de una gran la popularidad.

El número de sus comedias, según varios de sus contemporáneos, alcanzó al de dos mil; claro está que las hoy conocidas son en mucho menor número, pero de todas maneras bastantes para sentar la fama de fecundo de que ha gozado. Caben destacar: Fuente Ovejuna, Rimas, El Perro del Hortelano, La Hermosura de Angélica, La Jerusalén conquistada, Peribañez y el Comendador de Ocaña, Los Pastores de belén, La Dama Boba, El Caballero de Olmedo y La Dorotea.


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