Author: Curtis Garland

Seda y niebla para el asesino – Curtis Garland

Por Revisar

El alarido coincidió con el descenso de la hoja de acero, frío y centelleante, sobre la garganta rosada, salpicada de pecas, e incluso con un lunar muy nítido, justo en su centro, cerca de la nuez. Todo eso se quedó inmediatamente bañado en un rojo violento. Brotó, gorgoteante, el tumulto escarlata. El grito se convirtió en una especie de espeluznante berrido inhumano, a medida que el acero hendía la garganta.

Continuar Leyendo

¡Arde, Hermosa Bruja! – Curtis Garland

Por Revisar

El alarido horrible se levantó en la noche. Fue como si un cuchillo escalofriante rascara las tinieblas que había más allá del fuego. Como si algo físico y afilado desgarrase la oscuridad de los tiempos tenebrosos en que aquellas criaturas vivían. En que, también, aquellas criaturas morían. De grado… o por fuerza. Los ojos humanos se desorbitaron como los de la fiera acosada que ve la muerte ante sí, y ésta, como la punta...

Continuar Leyendo

Anoche salí de la tumba – Curtis Garland

Revisado

«Anoche salí de la tumba. »Había temido tanto por ese momento… »Cuando uno muere y es amortajado, cuando la tapa del féretro se cierra encima, y se escucha el golpe seco de las cerraduras ajustando el fúnebre arcón, se sabe que de allí ya no va a salir el cuerpo, sino convertido en huesos salpicados de jirones de tejidos podridos, o acaso hecho carne corrompida, maloliente, con vello desordenado y los gusanos pululando en...

Continuar Leyendo

La red de la araña – Curtis Garland

Por Revisar

Aquel cuerpo desangrado, perforado por agudas aristas de hierro con óxido, los ojos desorbitados, ante el horror sin límites de la muerte, reconocible eradas a que no llegó a estrellarse en el asfalto hasta el aplastamiento total, pero contraído grotescamente por la caída vertiginosa desde tantas yardas de altura, inexplicablemente entero y como consciente hasta su final dantesco, en un baño de sangre y horror… Y eso había sucedido un domingo. Un domingo oscuro,...

Continuar Leyendo

Monstruo en la Ópera – Curtis Garland

Por Revisar

Abajo, en la platea, ya no sonaban aplausos. Se escuchaban voces, risas y carreras por los corredores de la ópera, entre abrir y cerrar de puertas de camerinos. El telón final estaba echado, tras la triunfal noche de estreno. Los desnudos brazos de Shawn Francis, abrieron hueco entre la ropa colgada, con fuerte olor a pieles, a tejidos de lana, y también a naftalina desinfectante. Sus manos buscaron unas ropas, una bata… En ese...

Continuar Leyendo

Drácula 75 – Curtis Garland

Revisado

«… Creo que lo hemos encontrado. Hago un alto para escribir estas líneas apresuradas y tensas. Estoy nervioso, impaciente. Tiemblo de excitación, como ocurre siempre que uno está al borde de un hallazgo trascendente. »Lo hallé. Aquí, en esta tumba donde nos hemos quedado la señorita Reed, el señor Payton y yo… En la tumba del esposo de la condesa Drácula… Era tal como imaginé. Un compartimento oculto, tras la losa de ese muro....

Continuar Leyendo

¿Qué ha sido de Dolly Doll? – Curtis Garland

Por Revisar

El tipo, canoso y vestido modestamente, siguió inmóvil, con la cabeza caída sobre su pecho. Se apoyaba con ambos brazos, casi amorosamente, el doblado abrigo sobre su pecho. Malhumorado, el acomodador se decidió a zarandearle con más fuerzas, al tiempo que mascullaba ásperamente: —¡Vamos, vamos ya! Es tarde, despierte de una vez… El abrigo cayó de sus manos. Los brazos cayeron a ambos lados, dejando al descubierto el pecho. El cuerpo del hombre osciló,...

Continuar Leyendo

La cripta – Curtis Garland

Por Revisar

El diluvio se hizo torrencial, y la magnitud de la tormenta cobró caracteres casi apocalípticos, en especial para quienes no estuvieran demasiado habituados a residir en aquella parte del país. Lógicamente, muchas personas fueron sorprendidas fuera de casas, en el cumplimiento de sus labores profesionales, en desplazamientos o viajes, movidos por diversas circunstancias, favorables o no, e incluso por simple placer de excursionista. Todos ellos sufrieron las molestas consecuencias de un temporal semejante. Pero...

Continuar Leyendo

Niebla en Whitechapel – Curtis Garland

Por Revisar

Esperó todavía un poco más. Ahora se sentía más tranquila. Más segura. Desde Whitechapel Church, llegaron dos campanadas. Las tres y media. Había transcurrido demasiado tiempo. Y no sucedía nada. Quizá se dejó impresionar tontamente, a causa de los nervios que provocó en ella su acceso de melancolía de aquella noche, y la siguiente disputa con el marinero. «No puede suceder nada se dijo a sí misma. Es una tontería…». Se armó de valor....

Continuar Leyendo