Gradiva – Wilhelm Jensen

Por Revisar

Gradiva: Una fantasía pompeyana.

Norberto Hanold, un joven arqueólogo alemán, deja de vivir para dedicarse enteramente a sus investigaciones, obsesionándose por el andar que representa a una joven virgen romana —bautizada como Gradiva— en un bajorrelieve que ha adquirido en Roma. Observando en las jóvenes este andar, él ocupa sus sueños y se imagina en la época de la destrucción de Pompeya. El arqueólogo viajará a la ciudad del Vesubio y se encontrará en carne y hueso a Gradiva, que le habla en su lengua y se le revela como una compañera de juegos infantiles. El rostro y la voz de Gradiva, así como su andar, turban y conmueven a Hanold, que los ve como la llave de la felicidad. El reino de los muertos, en una súbita revelación, cede a la rosa de la vida. Una narración que Sigmund Freud y los surrealistas consagraron e interpretaron, donde Gradiva (delirio y sueño) es la terapia psicológica del héroe.

Sobre el Autor.

Wilhelm Hermann Jensen (15 de febrero de 1837 – 24 de noviembre de 1911) fue quizás el más fecundo de los escritores alemanes de ficción de su época, más de ciento cincuenta obras procedieron de su pluma, pero sólo relativamente pocas de ellas se ganaron el gusto del público, tales como las novelas, Karin von Schweden (Berlín, 1878); Die braune Erica (Berlín, 1868); y el relato, Die Pfeifer von Dusenbach, Eine Geschichte aus dem Elsass (1884). Entre otras obras se pueden mencionar: Barthenia (Berlín, 1877); Götz und Gisela (Berlín, 1886); Heimkunft (Dresde, 1894); Aus See und Sand (Dresde, 1897); Luv und Lee (Berlín, 1897); y la narraciones, Aus den Tagen der Hansa (Leipzig, 1885); Aus stiller Zeit (Berlín, 1881-1885); y Heimat. Jensen también publicó algunas tragedias, entre las que se pueden mencionar: Dido (Berlín, 1870) y Der Kampf fürs Reich(Friburgo de Brisgovia, 1884). Jensen fue también un talentoso poeta. Una colección de su poesía está contenida en Vom zum Morgen Abend (1897).

Jensen es ahora principalmente recordado como el autor de la novela «Gradiva», que atrajo la atención de Freud. El análisis de Freud de esta obra (1907) es su más larga interpretación de una pieza literaria.


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